Historias

Una Super Triste Historia de Amor Verdadero

La rutina puede acabar con dos amores que se entregan sin medida, hasta volvernos meros fantasmas de lo que alguna vez fueron; si antes se atesoraron como rubíes ahora se ven como lodo entre los pies, sin embargo; a pesar del dolor vivido, aún parece haber esperanza. 

Porque cuando dos personas se aman de verdad, la realidad aunque duela; no puede quebrantar el amor de dos espíritus que se manifiestan amor impoluto y pulcro, tan verdadero como que el azul del cielo resplandece ante la presencia del sol.

Esta es una de esas historias tristes de amor verdadero, que lo puede con todo, y que nos se rinde al primer deseo de huir. Esta es la historia de Raquel y Joel, dos personas que según redundante el destino destinó unirlos a ambos; sin embargo, lo hizo exponiendo su amor a la más cruda de las realidades. 

Y esta amigo mío, y esta amiga mía; es la historia.

Una Super Triste Historia de Amor Verdadero “El Amor de Raquel y Joel”.

En una mañana calurosa de un domingo cualquiera Raquel se disponía a entregar sus papeles lista para solicitar un trabajo, ese día parecía que la rutina era la misma, solo que con la emoción de un nuevo trabajo. 

Como era costumbre Joel, preparaba el carro para llevar a Raquel a su nuevo empleo, la emoción era mutua porque con Raquel en el nuevo trabajo, se podrían costear una casa más grande y la ilusión más grande; por fin tener hijos. 

Esa mañana los Rodriguez, una familia que vivía en la casa adyacente, saludaba con júbilo al a joven pareja, les deseaban un feliz día y que estaban emocionados porque finalmente empezarían su remodelación y ampliación de la casa. 

Doña Ynez Rodriguez fue la primera en felicitar a la pareja, y les hizo ver que una vida juntos sería algo maravilloso en tanto ninguno de los dos dejará de amar al otro; esa mañana todo transcurría con normalidad y emoción. 

Joel encendió el carro y por un momento le preguntó a Raquel si había traído las fotos para agregarlas a su archivo; ella recordó que no lo había adjuntado y salió del carro mientras decía: 

  • Ay no, fíjate que dejé las fotos sobre la mesita de noche, ya vengo voy por ellas.

A lo que Joel un poco apresurado le respondió: 

  • Date prisa, recuerda que la reunión con el entrevistador es a las 8

De regreso, ella entró mientras Joel encendía el carro y daba la marcha para irse. En ese momento se despidieron de los vecinos, y fueron acelerando el paso por la carretera; sin embargo, a los 20 minutos de haber salido de su casa…

Algo muy trágico sucedió.

Un ebrio al volante que tenía resaca conducía un sedan negro, que sin notarlo fue e impactó contra el carro de Joel y su novia, al impactar los fierros quedaron tan retorcidos que las piernas de Joel quedaron atrapadas, por un instante, el silencio cubrió toda la calle, solo un agudo chillido invadió el interior del carro de la joven pareja. 

Al unísono una voz eco repetía sin parar: “aquí, empiecen a cortar por aquí”.

Eran los rescatistas que estaban auxiliando a la joven pareja. 

Para suerte de Raquel, ella había salido ilesa del accidente; pero Joel, en su lugar tenía las piernas destrozadas; puesto en una camilla fue llevado al centro de asistencia, Raquel fue atendida y llevada al mismo sitio. 

En aquel lugar Joel fue tratado, y por muchos días estuvo internado. 

En una silla de ruedas fue regresado a su casa, entraron discreta y calladamente; Raquel abrió la puerta y luego empujo la silla de ruedas donde Joel estaba. Lo puso al frente de la sala, y ella se tumbó sobre el sofá y solo sollozaba las siguientes palabras:

  • ¿Qué vamos a hacer, qué vamos a hacer?

El accidente, había arruinado a la joven pareja, en tanto que Raquel no pudo asistir a su entrevista de trabajo, Joel quedó temporalmente suspendido y aunque remunerado, no podía volver a su empleo, lo que conllevó también gastos médicos. 

La joven pareja parecía estar totalmente arruinada. 

“No te preocupes amor, te juro que saldremos de esta juntos”  – dijo Joel –

Viendo a una entristecida Raquel. 

Esa tarde todo fue gris en aquella pequeña casa, los días pasaron y Raquel ya no conseguía más empleo, finalmente para cubrir gastos se hizo trabajar en un puesto de tacos que manejaba su cuñada. En ese lugar trabaja Raúl, un hombre 4 años mayor que Raquel, que al parecer era muy bien conocido por el barrio. 

Raquel empezó a laborar por las tardes-noches en la Taquería, mientras que de día buscaba hacer otros trabajos extras. 

Las cosas fueron buenas, por un tiempo.

Escritor y Narrador en Belifers, soy un estudiante común de Ciencia y un poco de Filosofía. Soy la voz en varios de los videos que se hallan en Belifers y aquí publico los artículos que considero interesantes, espero que este espacio te guste.

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