Si das mucho es porque eres mucho, nadie da lo que no tiene
Reflexión

Si das mucho es porque eres mucho, nadie da lo que no tiene

Cuando nos han herido, regularmente adoptamos una actitud hostil hacia el mundo, empezamos una cruzada para castigar a la gente esperando que nuestra ausencia le duela, sin embargo; pronto descubrimos que eso, eso solo nos afecta a nosotros. Nos damos cuenta que tanto si decidimos abrirnos al amor o cerrarnos a él, pocas o ninguna persona notará que estamos o que ya nos fuimos; sin embargo, por duro que esto suene, a pesar de cómo tratemos de responder ante las heridas. 

Lo cierto es que si damos mucho es porque somos mucho. 

¿Has sentido la sensación de impotencia cuando has dado todo de ti y no has conseguido nada?, ¿te has sentado solo o sola en tu habitación lamentado el haber entregado todo tu amor? Tristemente el mundo está regido por el capricho del ser humano.

Y como tal, nos pueden herir e incluso quien nos hirió salir bien parado de la situación, incluso terminar mejor que nosotros; sin embargo, pese a eso, te dije algo: “si das mucho; es porque eres mucho”. 

Cometemos un enorme error cuando medimos cuánto valemos en las acciones de otros; y si es cierto, sentimos tremenda vergüenza cuando hemos sido engañados, nos miramos al espejo y nos referimos a nosotros con palabras duras; empero, eso no significa que nosotros seamos nuestros errores. 

Nosotros no somos lo que otros hagan.

¿Qué hay entre tus manos?

Existe una historia que alguna vez escuché en una radio; y contaba la historia de dos hombres, uno rico y el otro pobre; el rico vio al pobre con desprecio y le entregó una bolsa con basura, asumiendo que el pobre hombre estimaría su basura para hurgar en ella y buscar comida. 

Sin embargo; el hombre pobre entregó al rico un arreglo floral que este había cortado en el camino. El hombre rico le vio y le preguntó: “¿Por qué me das flores si yo te di basura?”. A lo que el hombre pobre respondió: “todos damos de lo que tenemos en el corazón”.

Si das mucho es porque en tu alma hay mucho. Hay benignidad, lealtad, ayuda, perdón y amor. Los que son felices entregan lo que les abunda en el alma; los que no, inyectan veneno, se entregan por completo a repartir dolor. 

Cuando te das cuenta de esto, es cuando ya no dependes de lo que otros hagan o digan sobre ti.

¿Alguna vez le hiciste un regalo especial a alguien que no te estimó?, ¿diste real fidelidad y en su lugar te fueron infiel?, ¿luchaste por demostrar que tú si valías la pena? Quizás la gente de fuera te haya visto como alguien ingenuo, alguien que es sencillo de burlar. 

Sin embargo; tú diste de lo que abundaba en tu alma, y en ningún momento actuaste con intención de arruinar la vida del otro. Pusiste de lo que te abundaba en el alma, la respuesta ingrata del otro solo muestra lo que el otro tiene en el corazón; y no en el tuyo. 

Si das mucho es porque eres mucho.

Amar y no ser correspondido para nada hace que tu amor valga menos. Si confías y te hieren, tu amor no sigue siendo menos hermoso, bello. Quien no entrega amor es porque no lo posee dentro, quien traiciona es porque aloja traición dentro de sí. Nada de lo que el otro haga, te representa a ti. Solo a esa persona. 

Así, ciérrate ante los pensamientos de encerrarte en cuadro paredes, no castigas a nadie; lamentablemente este mundo está yendo de distracciones y quizás nadie note que estamos o que nos fuimos. 

Tú sigue a tu corazón, aférrate a lo que te hace especial, y sigue siendo tú en tu propia esencia, si este mundo es contrario a tus actos; no importa, porque al final no debes ser lo que otros son quieren que tú seas. Debes ser lo que tú decidas ser. 

Sé más cómo tú; menos como ellos.

La letra de esta canción lo refleja perfectamente: 

“Todo que quiero hacer es ser más como yo; y ser menos como tú” – Linkin Park

Refleja la independencia que hay en ti por encima del caos del contexto, este que te rodea y te dice que seas igual de traicionera, que te dice que actúes y te muevas en sus mismas reglas y que te orilla a ser como las personas traidoras tienden a ser. 

Si vas a amarte, comprende que has de hacerlo entendiendo que es tu esencia sin igual la que vas a atesorar; que como tú no habrá dos. En vez de de dar a otros, date a ti misma, débete a ti misma y págate en igual manera. 

Todo aquello que buscas hacer en los demás; háztelo tú primero.

Sé tu prioridad y no dejes nunca las actitudes de otros gobiernen tu vida; porque si tú das mucho es por que eres mucho. 

Escritor y Narrador en Belifers, soy un estudiante común de Ciencia y un poco de Filosofía. Soy la voz en varios de los videos que se hallan en Belifers y aquí publico los artículos que considero interesantes, espero que este espacio te guste.

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