Dejar ir a un amor
Pareja

Dejar ir a un amor

Aunque duela, dejar ir a un amor es una de las cosas más duras que debemos afrontar, pues no solo estamos renunciando al otro, sino a una parte de nosotros que se va con él o con ella, pues aunque nos parezca algo difícil de entender; parte de nuestra identidad, esencia e incluso imagen propia se va con el otro.

Esto significa que cuando estás en una relación, la vives en otra dimensión tuya; una dimensión que solo conoces cuando estás con la persona amada. Cuando estás sola, o solo; tiendes a estar centrado en tu trabajo, en tus metas o en tu familia.

Pero cuando estás con tu pareja, tu mundo se vuelca al romance, a las palabras dulces y a las caricias matutinas; ese quien eres, se va con el que alguna vez fue el amor de tu vida.

Dejar ir a un amor también es una forma de amar

Dejar ir también es amar, y no; no me refiero al acto casi abnegado de decir: “que sea feliz; aunque no sea conmigo”. Para ser honestos, podemos tomar esa postura que cura, pero a decir verdad nosotros no gobernamos para nada las decisiones que la otra persona tome. Así dejar ir es también amar, pero amarnos a nosotros.

Por bondad al alma, por bienestar al ser. Porque entendemos que la relación no nos hace bien, y en efecto; debemos renunciar a ella. La renuncia; también implica la apertura a nuevas experiencias, nuevas amistades o a algo mejor.

Y por algo mejor, no siempre se trata de un nuevo amor, a veces dejar ir a un amor, implica paz mental, implica tiempo para ti y entenderte, tiempo para descubrir qué es lo que buscas para ti y tiempo para aprender de las heridas.

Dejar ir un amor para que sea feliz

Aquí ya entendemos mejor las cosas, procurar la felicidad del otro también es un gesto de amor, porque entendemos que “el otro” jamás será feliz con nosotros, en tanto que nosotros no somos compatibles con él o ella, o que lo que este último busca, es algo que no se halla en nosotros.

Así soltar, dejar ir e incluso regalar ausencia es uno los pasos más bellos que debemos emprender, y que se puede resumir así:

“Dejar ir: se trata de una decisión que se toma de forma recurrente, regular y permanente, es un acto disciplinado de renunciar al otro, para entregarnos a nosotros, dejar ir es el ejercicio del amor propio manifiesto en actos tan simples como no volver a llamar, buscar o insistir”.

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A veces es mejor dejar ir a la persona que queremos


Efectivamente, pues la persona que queremos quizás regrese con un mayor grado de madurez mejor compatibilidad; debemos entender que esa jornada implicará el revuelco de sentimientos hacia otras personas, el besar a otras bocas y desnudarse hasta perderse en otros cuerpos.

Solo somos seres cuyas vidas transitan a veces de forma transversal en la vida de otros; somos la casualidad hecha belleza, y quizás la eventualidad que se puede hacer permanente; es decir, como personas solo estamos destinados a encontrarnos con otra personas.

Pero si nos quedamos permanentemente; es porque habremos desafiado al destino. Y a veces esa permanencia está detrás de un período de adiós, de un “espero volverte a ver otra vez, fue bonito coincidir en esta vida”. Y quizás solo el tiempo los vuelva a unir.

Sin embargo, por ahora es mejor dejar ir.

Escritor y Narrador en Belifers, soy un estudiante común de Ciencia y un poco de Filosofía. Soy la voz en varios de los videos que se hallan en Belifers y aquí publico los artículos que considero interesantes, espero que este espacio te guste.

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