Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia
Reflexión

Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia

Raras veces el ser humano estima lo que posee cuando lo tiene; regularmente desperdicia tiempo invaluable, que podría usar en el tacto cálido de la persona amada: pasar tiempos con los padres, con los hijos, con los abuelos en definitiva con las personas que realmente importan.

Pero ¿qué pasa cuando los olvidados somos nosotros?, es decir cuando las personas que deberían regalarnos su tiempo sin tener que exigirlo; son los primeros en decepcionarnos, engañarnos o dejarnos en el abandono de días. Cuando esto pasa, duele mucho.

Cuando esto ocurre no debemos ignorar lo que ocurre esperando a que un día quizás mejore. Si algo no es bueno hoy; quizás no lo sea después. Es difícil pretender que quien no te demuestra que te atesora y valora, lo hará después; cuando “por fin le paguen, cuando por fin deje a su mujer, cuando se cambie de casa, cuando al fin le suban el suelo”.

Todas, promesas; pero ¿se cumplirán? y ¿vale la pena averiguarlo?

Nadie sabe lo que tiene; hasta que lo pierde.

Todos saben lo que tienen, solo que creen que jamás van a perderlo, asumen con regularidad que estaremos ahí para ellos. Esta frase tiene sentido, porque en muchas ocasiones nos entregamos a amores, amistades, negocios o trabajos en donde no nos aprecian; y sencillamente estamos ahí tolerando un trato horrible.

Sin embargo, esas cosas que pasan; son un mensaje de nosotros; para nosotros, porque reflejan el sentir interno, la forma en cómo nos valuamos a nosotros mismos. Si nos consideramos merecedores de afecto, de entrega, de cariño seguramente eso esperaremos de las demás personas, y más aún; de las que son especiales para nosotros.

Es duro porque hay personas que son conscientes de ese dolor que causa; pero pronto se dan cuenta que son tan infelices en la relación como sin la relación misma.

Da igual si están dentro de la relación; anhelan algo mejor o salir de la relación. Y cuando no están dentro de la relación; anhelan estar en ella. Existe la insatisfacción y la necesidad de que algo sea mejor.

Sin embargo, ¿de qué sirve poner tanto empeño en alguien que es fugaz?, es decir, nadie es eterno; quizás el concepto de el cielo o el infierno exista o no, de no ser así; simplemente somos polvo de estrella y como tal a las estrellas hemos de regresar.

No hay otra cosa en qué esperar, solo tenemos este instante llamado vida; y lo que hagamos con ello, dependerá cómo vamos a disfrutar de nuestra existencia.

No podemos “debernos a nuestro público a la vez que nos hipotecamos a nosotros mismos”. Esto no puede funcionar así, no debe haber un sacrificio para amar o estar con el otro. Debemos aprender a ser nosotros mismos sin dejar llevarnos por el otro; aprender a vivir y coexistir sin necesitar más allá de lo necesario; es la esencia quizás del amor propio.

Porque atesoramos nuestra libertad.

Cuando somos capaces de ser libres.

Ser libres se puede percibir como la capacidad de ser inmutable ante los estímulos externos; esto en buen cristiano sería lo mismo que decir: “que lo que haga o deje de hacer alguien; a ti no te afecta en lo más mínimo”.

Si no te afecta; no hay mutabilidad; es decir, no cambias por las cosas que te afectaron. Piensa por ejemplo en una persona que ha sido engañada, “muta” para convertirse en una persona fría, desconfiada, distante y quizás hasta infiel.

Alejarse, es un regalo a nuestra salud.

Cuando alguien nos lastima, o corremos el riesgo de ser heridos; lo ideal es alejarnos de dicha persona. Y es que debemos recordar que el tiempo en esta vida se hace corto, los días son fugaces y no podemos gastarlos de mala manera en brazos de quienes no nos atesoran.

Así, debemos regalar nuestra ausencia a todo aquel que no merezca nuestra presencia; amigos ingratos que solo nos buscan cuando les conviene, una pareja que nos maltrata, insulta o nos abandona, una persona que dice ser nuestro amigo; pero cuando está con sus amigos de “otra clase social”, nos rechaza y actúa como si no nos conociera.

Alejarnos duele porque nuestra mente se debate entre seguir o irnos; a veces justificamos a los demás pensando que está bien lo que hace. Para ello será necesario que hablemos esto con un padre, una madre, una amiga o un amigo, para desahogar el dolor que nos causa.

Una técnica para soltar.

Una técnica interesante para soltar es grabar un audio, como si le estuvieses hablando a la persona que te lastima o que te hiere con su abandono, y explicarle porqué te alejas, porqué es que te vas.

Cuando lo hayas terminado de grabar, podrás borrar el audio o bien conservarlo para cuando sientas dudas; cuando sientas la necesidad de darle una segunda oportunidad a esa persona que te hiere, vuelve a escuchar el audio que tú misma o tú mismo grabaste y escucha; siente las emociones que transmites en ese audio y experimenta esa sensación de dolor que te causa esa persona.

Cuando tu ser recuerde esas emociones, tendrá de nuevo fuerzas para irse y no dejarse atrapar otra vez.

Sé libre.

Salvo que dejar ir a una persona suponga también perder tu casa, perder dinero, tu carro o tus hijos; lo cierto es que si no hay nada que te vincule; soltar se hace entonces sencillo, porque simplemente le dejas ir y lo que es más con él o ella también vas a liberar las emociones que te provocó.

Dejar libre sentimientos, lugares, canciones, melodías, pensamientos y a la persona misma es es la forma de soltar, de dejar ir y regalar tu ausencia a quien no merece tu presencia.

Escritor y Narrador en Belifers, soy un estudiante común de Ciencia y un poco de Filosofía. Soy la voz en varios de los videos que se hallan en Belifers y aquí publico los artículos que considero interesantes, espero que este espacio te guste.

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